Personajes
Entrevista a Pablo Fabregat

"Ahorro en chico para gastar en grande"

Nombre: Pablo Fabregat • Edad: 39 • Ocupación: Comunicador y humorista • Señas particulares: Fanático de Nacional; en un verano leyó 18 libros en 15 días; tiene un pote de dulce de leche guardado en el locker del trabajo

19.05.2020

Lectura: 6'

2020-05-19T15:27:00
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Por Juan Andrés Ferreira

El tío Aldo parece que siempre está en la cornisa, que en algún momento va a descarrilar, que algo va a salir mal.

Estoy convencido de que todo lo que pueda salir mal, sirve. Cuanto peor salgan las circunstancias, en un show de Aldo, mejor. Si estás en un teatro y el operador demora o le erra de pista, es como si lo hubiéramos guionado a favor. 

¿Ya hiciste shows vía Zoom?

Hice dos, para empresas, esta semana tengo el tercero. En el primero, tío Aldo aparecía intempestivamente en una reunión de trabajo. El segundo fue más raro, en una empresa de informática, eran como 30 personas, más o menos, pero la mayoría silenciaba el micrófono y apagaba la cámara, entonces por momentos veía solo la cara de tres, una cosa extrañísima.

¿Cuanto más se planifica mejor se improvisa?

Absolutamente. En los shows nuevos, que son medio delirantes, en realidad lo que guiono y estudio es la estructura. Soy muy hijo de la radio, mi formación es en la radio y todo lo que hago después, los eventos, la televisión, es por la radio. Y lo que necesito es una columna vertebral. Sé que empiezo hablando de esto, no sé cómo ni qué voy a decir pero voy a hablar de esto, después voy acá, después acá, y llego a determinado punto. Es el marco y la cadencia de los pasos que tengo que manejar. Todos los shows son más o menos distintos gracias a esa estructura, que es la que ha permitido también que no me haya aburrido. De verdad, a veces me sorprendo de lo que estoy diciendo o por cómo lo estoy diciendo. Y cuando sucede, parece que la gente se diera cuenta de que el chiste es nuevo. Es, creo, un juego de improvisación muy radial. Es que la radio fue mi gran escuela, empecé con Gustavo (Rey), con un programa de cuatro horas de aire con interacción, con ese músculo de estar todo el tiempo sacando llamadas por teléfono al aire.

¿Por qué no usás redes sociales?

Porque cuando podía haberme enganchado ya era tarde. Y también porque quería estar ajeno a esta tendencia entre voyeurista y exhibicionista y casi de una agresividad insoportable para mi gusto. No es que sea más sensible que el resto, pero no sé si ese desprecio permanente, que es lógico, es natural y está bien, es algo que quiera soportar como otro costo inherente a mi trabajo. No siento que tenga tantas cosas importantes para decir ni me interesa mostrarme, no tengo nada que aportar. Mi opción: Soy Cristina Morán, no tengo nada.

A menudo tus compañeros en la radio, e incluso la audiencia, bromean con que sos un poco "agarrado" con la plata. ¿Por qué?

Debe ser un hecho inconsciente de ver el padecimiento de mi familia en la crisis. Yo entro en 2000 a la facultad, en 2001 la empresa de mi viejo kaputt, en 2002 viene la crisis, cambio el plan de pago... Yo me alegré mucho más cuando terminé de pagar la facultad que al terminar la facultad. Salí pletórico después de pagar la última cuota. Y no es que mis viejos se hayan malgastado la plata o se hayan dado muchos gustos. Nunca fueron a Europa, por ejemplo. Pero ta, tuvieron cuatro hijos, educación privada, esas cosas. También empecé a sentir que si yo no generaba ingresos, me daba pudor pedirles plata a mis padres para gastarla en pelotudear. Me acostumbré a no gastar en la cortita. Nunca me compro un chicle, una golosina, un refresco. No sé si es un eslogan, pero yo ahorro en chico para gastar en grande, ahorro en la cortita, pero si después me voy de viaje, no voy a un hostel o pichuleo, busco un lugar que esté bueno, que no sea obsceno el precio, pero que esté bueno.

¿Es verdad que llegaste a leer 18 libros en 15 días?

Antes de ser padre, sí. En verano chupo rueda de la familia de mi esposa, del abuelo de ella, que tiene 104 y está impecable, y que es el decano de un balneario de Bahía del Pinar. Claro, me quedaba 15, 20 días, donde hay luz pero no hay televisión, y me llevaba 17, 18 libros para leer uno por día. Hermoso. Ahora, con dos niñas de tres y medio y un año y medio cada una, imposible.

Hay quienes dicen que el primer hijo te cambia la vida y que el segundo te cambia el carácter. ¿Te identificás con esta afirmación?

No creo que haya un fenómeno más demencial que ser padre. Madre debe ser mucho más salvaje. En mi caso, que los dos partos fueron naturales, el primero fue Jurassic Park. Yo estaba en shock. Los ruidos, la sangre, los tipos que parece que la van a romper toda, cómo sale un botija de ahí adentro, es ciencia ficción. El segundo ya lo normalicé. Como fueron bastante seguidas las dos, es mucho más rápido todo. Y después, cuando la agarrás, no sé si por una cuestión instintiva o de ego, que te ves reflejado en esa cosita tan frágil, tu pareja cae varios casilleros (ni te digo si sos el padre, pasás a estar atrás del pelotón). No existen ni Gisele Bündchen ni tu pareja, nada. Y con el segundo tenés el miedo de si se podrá repartir ese amor. Y al final te derretís igual.

Le compraste la casa a un cocinero, así que ahora también estás cocinando más.

Sí. La vendieron porque se fueron del país, y la casa tiene una cocina desproporcionada, en una isla, mesa de aluminio o de acero, no sé, una locura. Yo ya venía cocinando y le fui agarrando la mano a ese hobby. Y después las cosas te salen cada vez mejor, agarrás viento en la camiseta. La prueba está en mi físico. Ayer vi una foto de Sonríe (te estamos grabando) en el arranque y parece que me comí a mí mismo.

Sos fan del dulce de leche, al punto que tenés un pote en el locker del trabajo.

Y hace poco, unos compañeros lograron abrir el locker y le pusieron sal al dulce de leche. Lo hicieron como venganza. Es que a veces el Sapo (Diego Zas) deja el Twitter abierto y yo le escribo alguna pavada. Y se vengaron así, unos hijos de puta.